En las últimas décadas, la neurociencia se ha consolidado como un campo interdisciplinario fundamental para comprender los procesos cognitivos que influyen en el aprendizaje y el rendimiento académico. El objetivo de este estudio fue evaluar la relación entre los aportes de la neurociencia y el rendimiento académico en estudiantes de posgrado. Se empleó una metodología descriptiva básica a través de una revisión sistemática siguiendo el modelo PRISMA, mediante la cual se seleccionaron 35 artículos científicos relevantes. Los resultados evidencian una diferencia significativa y positiva en el rendimiento de los estudiantes expuestos a intervenciones basadas en estrategias neuroeducativas, quienes alcanzaron un promedio de 17.2, en contraste con aquellos que no participaron en dichas intervenciones, cuyo promedio fue de 14.6. Asimismo, se identificó una correlación negativa entre los niveles de estrés y el rendimiento académico: a mayor estrés (30 a 90 puntos en una escala de 0 a 100), menor rendimiento (18.5 a 11.5). Esta tendencia confirma el efecto perjudicial del estrés crónico sobre funciones cognitivas como la memoria y la función ejecutiva. Se concluye que las estrategias neuroeducativas representan un recurso efectivo para potenciar el rendimiento académico en estudiantes de posgrado y que su implementación debe complementarse con programas de regulación emocional y manejo del estrés para optimizar el proceso formativo y favorecer el bienestar integral del estudiantado.
In recent decades, neuroscience has established itself as a fundamental interdisciplinary field for understanding the cognitive processes that influence learning and academic performance. The objective of this study was to evaluate the relationship between neuroscience contributions and academic performance in graduate students. A basic descriptive methodology was employed through a systematic review following the PRISMA model, through which 35 relevant scientific articles were selected. The results show a significant and positive difference in the performance of students exposed to interventions based on neuroeducational strategies, who achieved an average score of 17.2, in contrast to those who did not participate in these interventions, whose average score was 14.6. Likewise, a negative correlation was identified between stress levels and academic performance: higher stress (30 to 90 points on a scale of 0 to 100) was associated with lower performance (18.5 to 11.5). This trend confirms the detrimental effect of chronic stress on cognitive functions such as memory and executive function. It is concluded that neuroeducational strategies represent an effective resource for enhancing academic performance in postgraduate students and that their implementation should be complemented with emotional regulation and stress management programs to optimize the learning process and promote the overall well-being of students.