Contexto: La entrada a la educación superior es un periodo de vulnerabilidad para la adopción de conductas de riesgo, pero también representa una oportunidad estratégica para consolidar hábitos de vida saludables que perduren en la adultez y favorezcan el rendimiento académico. Objetivo: Analizar la relación entre estilo de vida saludable multidimensional y rendimiento académico en estudiantes universitarios de pregrado a nivel global. Metodología: Se realizó una revisión sistemática con enfoque cuantitativo siguiendo el protocolo PRISMA 2020. La búsqueda se efectuó en Scopus, Web of Science Core Collection, PubMed/MEDLINE, SciELO y Google Scholar, identificando 187 registros iniciales, de los cuales 23 estudios empíricos cumplieron los criterios de inclusión. Resultados: Los hallazgos evidencian una asociación positiva moderada entre hábitos de vida saludables y un mayor promedio ponderado acumulado (GPA). Entre los hábitos más consistentes como predictores se encuentran la higiene del sueño y el consumo regular de desayuno. Otros componentes del estilo de vida, como actividad física y manejo del estrés, también muestran tendencias favorables pero con menor consistencia entre los estudios. Conclusiones: Las universidades deben implementar políticas integrales de bienestar estudiantil que consideren determinantes sociales y promuevan hábitos saludables, con el fin de mejorar el rendimiento académico. Se recomienda fomentar investigaciones longitudinales y estrategias de apoyo socioeconómico directo para optimizar el éxito académico y la salud integral de los estudiantes.
Context: The transition to higher education represents a window of vulnerability for adopting health-risk behaviors; however, it also offers a strategic opportunity to consolidate healthy lifestyle habits that persist into adulthood and enhance academic performance. Objective: This study aims to analyze the relationship between multidimensional healthy lifestyles and academic achievement among undergraduate university students on a global scale. Methodology: A systematic review with a quantitative approach was conducted following the PRISMA 2020 protocol. Literature searches were performed across Scopus, Web of Science Core Collection, PubMed/MEDLINE, SciELO, and Google Scholar. From an initial identification of 187 records, 23 empirical studies met the inclusion criteria. Results: The findings demonstrate a moderate positive association between healthy lifestyle habits and a higher Cumulative Grade Point Average (GPA). Sleep hygiene and regular breakfast consumption emerged as the most consistent predictors of academic success. Other lifestyle components, such as physical activity and stress management, showed favorable trends but exhibited less consistency across the reviewed literature. Conclusions: Universities must implement comprehensive student wellness policies that account for social determinants and promote healthy habits to improve academic outcomes. It is recommended to foster longitudinal research and direct socioeconomic support strategies to optimize both academic success and the holistic health of the student population.